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martes, 28 de agosto de 2012

Nena, yo sólo quiero a Marte

Todos estábamos preocupados con la idea de que Curiosity se sintiera solo en los lejanos paisajes marcianos, así que NASA está preparando el lanzamiento de InSight para el 2016. El nuevo bichito va a ser construído y operado por los grosos de CalTech, que se encargaron de Curiosity también, pero la diferencia es que el nuevo enviado no es un rover, y va a estar fijo en un solo lugar para tomar mediciones del interior de Marte, las primeras que tendremos sobre el interior de un planeta que no sea la Tierra.

Acá abajo, el equipo explica cuál es el plan (en inglés)



La parte no tan buena del asunto es que, por tener un financiamiento minúsculo que da vergüenza, para poner en marcha este proyecto, NASA tuvo que dejar de lado otros dos. Uno, especialmente interesante, proponía aterrizar un bote robot (el Titan Mare Explorer, o TiMe) en un lago de metano de Titán, una de las lunas de Júpiter, que alberga condiciones muy similares a las de la Tierra (clima parecido, atmósfera, y masas líquidas de metano en lugar de agua).

Dejo el link en el que encontré la noticia, y de ahí tienen más links para divertirse...

lunes, 2 de julio de 2012

2022: ¿El año que pusimos pie en Marte?

Es una idea que viene de larga data, pero que ha vuelto a poner a soñar a los exploradores espaciales y científicos en general, especialmente en la última década: el primer viaje con tripulación humana hacia nuestro vecino planeta rojo.
Los problemas para concretarlo son principalmente dos. El primero es conseguir el financiamiento para un proyecto de cientos de billones de dólares, en un panorama actual en el cuál los presupuestos de exploración espacial están muy reducidos, en parte para financiar (en proporciones que podrían caracterizarse como “superhyperidículas” como mínimo) al ejército y el desarrollo armamentista. El segundo es que, si bien contamos con la tecnología necesaria para poner al hombre en la superficie marciana en un futuro muy próximo, el traer a ese hombre de vuelta es otro tema. No sólo implica triplicar o cuatriplicar el costo de la misión, sino que la infraestructura necesaria para hacer un lanzamiento de regreso a la Tierra desde Marte está lejos de las posibilidades actuales.

Ahí entra MARS ONE.



Lo que propone este proyecto es una doble-solución sencilla para los dos problema principales de la llegada de humanos a Marte. Punto 1: el viaje será sólo de ida. Exacto. En lugar de pensar en como llevar y traer de vuelta a los astronautas, se los llevaría con la idea de que se establezcan permanentemente en el planeta rojo (un lugar “horriblemente frío. Es polvoriento. Es triste. Es estéril. Es desolado. Y está increíblemente lejos de casa”, en palabras de Steve Squyers, encargado de los rovers marcianos y confeso “amante” del planeta), enviándoles esporádicamente provisiones, infraestructura, además de nuevos colonos que llegarían cada dos años. Y, contrario a lo que pueda parecer, no faltan los voluntarios dispuestos a embarcarse en dicho proyecto.
Lo que nos deja con la cuestión del financiamiento, el Punto 2. Y acá está la idea más, emmm… extravagante de MARS ONE, y es que toda la misión (desde la selección de candidatos y el entrenamiento de preparación hasta el viaje en sí y la vida en Marte) se va a formatear para televisión a modo de Reality Show. Literalmente. Hasta llamaron a Paul Römer, creador de Gran Hermano ( :-/ ) como consultor (o algo así) de esta faceta del proyecto.

Claramente, estos dos aspectos de MARS ONE son no poco controversiales. En lo personal, me preocupa más el segundo que el primero, porque la no-retornabilidad de la misión es, en todo caso, algo que los voluntarios conocerán de antemano, y estará en ellos decidir si se sienten capaces de pasar una vida lejos de casa. MUY lejos de casa. Respecto al segundo punto, creo que ni por un segundo debería olvidarse que este es un emprendimiento científico, uno de los más importantes y simbólicos que puedan emprenderse: la colonización, por primera vez en nuestra historia, de un planeta que no es el nuestro. Sin siquiera empezar a especular con otras cuestiones capitales, como la posibilidad de encontrar alguna evidencia de vida, que debe tener a los biólogos babeando. Pero ¿qué tan “televisable” es este proyecto, para una audiencia lo suficientemente masiva como para financiar los cientos de billones de dólares de costo estimado? ¿Hasta qué punto se puede confiar el soporte económico de tal emprendimiento a un formato de entretenimientos que necesite enganchar a un público que dificilmente esté acostumbrado a pasarse horas mirando científicos caminar por un desierto rojo juntando piedras? ¿O quizás Paul Römer estará planeando algunas intrigas románticas, alguna opereta entre un Comandante temperamental y un Piloto rebelde, o un MS romántico enamorado de una Ingeniera de Vuelo sensual-pero-esquiva?

De momento, y aún con muchos problemas que tienen que ser tratados y resueltos antes de que arranque el primer viaje (programado para el 14 de Septiembre de 2022), las perspectivas de realización parecen bastante realistas. Dudas aparte, quizás estemos frente a uno de los emprendimientos científicos más importantes de nuestra era. ¡Brindemos por ello!